
Vivimos una era de "choque de civilizaciones" como dirían los seguidores de las tesis de Hungtington. Una era en la que el Islam parece haberse erigido como el gran enemigo del llamado mundo libre. El mundo "Occidental" se ve a sí mismo como el guardián de las libertades y la democracia, valores que se han de exportar a otras sociedades consideradas no democráticas y por tanto sin libertades para sus ciudadanos. En los días que corren parece que el paradigma de lo "antidemocrático" son todos aquellos estados que tienen como religión oficial el Islam y que no siguen el modelo occidental de democracia. En el otro lado, el mundo "musulmán/oriental/árabe" Occidente es percibido como una civilización decadente, en la cual la falta de valores es un indicio de una falta de moral que para este mundo es indicador de una falta de legitimidad. En otras palabras, Occidente no tiene nada que enseñar al mundo árabe-musulmán. Estos prejuicios nos impiden ver y aceptar lo bueno de las culturas que se encuentran en choque, rechazamos cualquier valor o idea que venga de ellas porque las hemos reducido a la categoría de enemigos y "de los enemigos no debemos aceptar ni agua". En esta situación tenemos sin embargo a millones de musulmanes que han nacido y crecido en Occidente, es más tenemos a millones de árabes-musulmanes, entre los que me incluyo, que han nacido y crecido en Occidente y que se encuentran atrapados entre esos dos mundos percibidos como excluyentes. Estos millones de musulmanes se encuentran en un "vacío identitario", si se me permite la expresión, ya que cualquier identificación completa con una de las partes en conflicto excluirá necesariamente la otra a la cual también se sienten identificados haciendo imposible una "felicidad identitaria" y viviendo en consecuencia en un conflicto permanente en el cual todas sus creencias deben ser cuidadosamente pensadas y razonadas para no caer en contrasentidos cayendo así en la incoherencia. Algunos han encontrado esa "felicidad identitaria" separando los mundos a los cuales pertenecen de forma física, es decir que "de puertas hacia fuera" son occidentales 100% y de "puertas hacia dentro" son orientales, por utilizar las categorías de Said. Sin embargo, esta solución tiene como efecto secundario lo que podríamos llamar una "esquizofrenia cultural", término prestado del gran filósofo Daryush Shayegan, en cual el individuo ve como su yo se desdobla en determinados momentos en los que "el afuera" y "el adentro" se unen en un mismo espacio. En los momentos en los que eso pasa, los que nos encontramos con esa situación no podemos más que vivir en la "confusión" que es el único espacio en el cual podemos congeniar dos culturas tan diferentes y las cuales parecen hoy dia incompatibles. Mi pregunta es ¿podemos realmente vivir en la confusión para siempre?
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