Por fin, llegó el día en el que él me ha decepcionado tanto que ya no le puedo ni mirar a la cara… ya llegó el día, querido, en que tu egoísmo ha superado mi capacidad de compresión y empatía. No más dudas… ya está, porque tú ya has elegido y no ha sido a mí. ¿Liberada? Quizás sí, pero también bastante decepcionada con el género masculino además de dolida. Nunca creí que pudieran existir personas que se movieran únicamente por sus propios intereses, por puro egoísmo… y sin embargo me enamoré de una de ellas. Después de haberme exprimido, de haber agotado mis energías, simplemente decidió ponerme a un lado, eso sí asegurándose que había siempre una puerta abierta para él. Ahora, simplemente soy un estorbo, alguien de su pasado que le molesta para su nueva vida. Yo estuve allí en sus momentos más duros, dándole mi apoyo, ofreciéndole todo lo que podía ofrecerle. Sin embargo, ahora me veo reducida a un recuerdo molesto. ¿Qué me queda? Me quedan mi familia, mis amigos, y mi dignidad. Jamás dolida, jamás molesta, jamás rabiosa ante los demás y menos ante él. Nunca más me verá llorar, ni reír. Siempre con la cabeza alta hasta que llegue el momento en que ya no tenga que recordarme que tengo que levantar la cabeza.
Saturday, May 05, 2007
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
1 comment:
La indiferencia en ocasiones es el pero de los castigos, y se convierte en lo que debería ser, cuando ya no te importa castigarlo. Cuando ya todo te da igual. así que te deseo que muy pronto hayas superado el interés en castigar y se convierta en absoluta indiferencia. Estaré a tu lado para lo que necesites.
Post a Comment