Thursday, January 10, 2008

Experiencias en una biblioteca de barrio

Hoy he decidido salir de mi apatía vespertina y en lugar de prepararme un buen té -últimamente me he aficionado al Genmaicha, un té japonés que sabe a palomitas y arroz- y encender la tele, he salido de casa. No quería desperdiciar la tarde, así que he ido a depilarme las cejas con hilo en una tienda india, he cambiado unos zapatos pijos por otros más pijos todavía y me he ido a la biblioteca del barrio. Me puedo pasar horas en la biblioteca, consultando libros o mirando las últimas adquisiciones musicales. Sin embargo, esta vez, iba con un objetivo claro: buscar grabados de la Barcelona del XVIII para ver que forma tenía el pasadizo que comunicaba el Palacio Real con Santa Maria del Mar. Sí, lo sé, soy una friki... pero bueno, ha surgido la duda esta mañana mientras hacía el recorrido por la barcelona de Carlos III de Austria. En fin, mientras las imágenes de la Barcelona de todos los tiempos me transportaban, iba notando unos ojos clavados en mí, fijos, abiertos, con cierto toque de zalamería (gracias Sako)... por si acaso, decidí cambiar de sitio, normalmente con eso suele bastar para que el moscón de turno se olvide de su presa. Sin embargo, este iba a ser más dificil de despistar y mientras me adentraba en la histora de mi barrio, oí una voz que me interpelaba:
-Perdona, yo te conozco... hace mucho tiempo que no vienes por aquí.
-Disculpa, pero yo a tí no.
-Bueno, sólo quería presentarme... me llamo S. ¿y tú?
-Nadia
-Bueno, estoy encantado de conocerte. Adios.
Menos mal, pienso, al menos no ha sido pesado... El tiempo sigue pasando, y al cabo de tres cuartos de hora sin encontrar lo que quiero, decido hacer una fotocopia de la Ciudadela Militar construida por encargo de Felipe V aunque sé que para ello, tendré que salir a la copisteria de al lado, porque la máquina de fotocopias se ha estropeado. Salgo disparada, la cabeza me da vueltas de tanta páginas pasadas y de repente hay alguien que me llama, me giro y.... mierda, otra vez él.
-Nadia, (porque le habré dicho mi nombre) tienes que dejarme explicarte, lo único que quiero es conocerte, llevo ocho años viviendo en España y estoy estudiando, sólo quiero que seamos amigos...
Evidentemente me cuesta entenderlo, su acento no es muy bueno y no tiene mucho vocabulario, cualquiera diría que lleva ocho años en España. En fin, después de diez minutos en los que lo único que hizo fue dar vueltas sobre la idea de conocerme más, le contesto:
-Lo siento, pero no me interesa en absoluto.
Lo noto molesto, así que intento explicarle que no me interesa conocerlo porque no creo que las situaciones se tengan que forzar de esta forma. Él insiste, pero yo me niego, de hecho estoy enfadada: porque él quiera concerme, yo no tengo porque querer. Siento que me está haciendo chantaje emocional una persona a la que no conozco -"solo quiero que seamos amigos, no estoy buscando novia, soy una buena persona"- y me estoy sobrecargando... Finalmente, accedo a que me dé su email previo aviso: "No pienso escribirte".
Se va, claramente enfadado, mientras yo me quedó allí, plantada, debatiendo sobre si me siento satisfecha por no haber accedido a hacer algo que no quiero hacer o decepcionada por haber sido tan sincera, tan poco cortés, con alguien que simplemente se siente solo.

5 comments:

Anonymous said...

Jejeje, este dilema se ma a presentado más de una vez. Quiero decir que hay gente que simpática potr naturaleza con todo el mundo y otros y en este grupo me incluyo, somos bastante rancietes. A vece una se plantea si con esto no deja pasar opotunidades de conocer a gente maja? Pero por otro lado una cosa esta clara, la primera impresión es la que cuenta, posiblemente si el chico te hubiera llamado la atención tú misma hubieras tomado la iniciativa... no?

A todo esto, creo que las unicas personas que creen que porque ellas quieran conocer al resto, el resto también les quiere conocer, son personas o con mucha autoestima, o un poco despotas ( o simplemente estaba un poco "xaladillo"). En fin nena te pasan unas cosas con los hombres del barrio, aunque es comprensible esa belleza africanaaaaaaaaa!

Besotes!

Geticita!

Anonymous said...

Jejejje, debo reconocer que yo hubiera sido más simpática, no le hubiera dado mi e-mail, y me hubiera despedido con una sonrisa. Pero, sinceramente, me parece perfecto como lo has hecho, esa franqueza, ese "savoir faire" que te caracteriza.
Yo tengo clara una cosa, si me arriesgara a decirle a alguien que no conozco de nada, en medio de la calle, que quiero ser su amigo, sabría que me arriesgo a:
1. Que me diga que no, gracias
2. Que me dé conversación porque cree que estoy loca, y me dé un número falso
3. Me diga que sí, vale, me dé su número y me invite a tomar té en su casa.

En caso que ocurriera la tres, pensaría que el loco es él. Supongo que son formas de acercarse a la gente, y esta no es una que nosotras utilicemos, por eso nos parece raro y nos causa inquietud.
Si no puedes aceptar un NO, no preguntes!

LoSt said...

Ets una femme fatale!! Pobre home... Però ben mirat, amb tant de pirat com hi ha pel món... Això són les celles acabades de depilar, el teu 1,70 (jaja!), l'aire d'intel·lectual que despertes... Un altre dia que vulguis fer el freak, pots consultar el Joan Amades i les seves recopil·lacions de llegendes de la Barcelona medieval i moderna. Segur que no un no, se t'apropen 5 o 6...

Susie Q said...

Nena has hecho bien, por tu seguridad personal (no te puedes fiar de alguien que simplemente te encuentras por la calle y no conoces de nada), y porque no tienes por qué sentirte obligada a ayudar a nadie (aunque lamentes que se siennta solo). Y seguramente no hubieras sido tan descortés si no hubiera insistido tanto, verdad?

Anonymous said...

Estoy con Susie... si no querías acabar descuartizada en un garaje, elegiste la opción correcta.