Tuesday, September 30, 2008

Ramadán en el Cairo: part 1

Ahora que el Ramadán llega a su fin, y que las vacaciones me permiten reflexionar un poco sobre lo que hay alrededor, creo que ha llegado el momento de una pequeña reflexión sobre este mes, el primero que paso en un país árabe y de mayoría musulmana. El inicio del mes de Ramadán coincidió, en el plano personal, con el inicio de mi nuevo trabajo en el Liceo francés de El Cairo, es decir que cada día he cogido el metro dos veces al día. Parece un detalle sin importancia, pero cuando la forma en la que una se ha movido por la ciudad en los últimos meses ha sido siempre en la burbuja de comodidad que ofrece el taxi, coger el metro me ha permitido observar un poco más de cerca como actúa una parte de la sociedad egipcia, a la manera de un antropólogo que intenta mezclarse, en un algún lugar remoto del mundo, con sociedades que no todavía no conocen la escritura y mucho menos internet.
Lo primero que a una le interpela es la forma en la que los egipcios suben al metro. No sé si lo he dicho alguna vez, pero en la ciudad viven unos 20 millones de habitantes, así que os podéis imaginar la cantidad de gente que utiliza este medio de transporte para ir a trabajar o a la escuela. Dejádme que os explique más graficamente: son las ocho de la mañana, es decir hora punta en cualquier gran ciudad del mundo, en el ánden hay mucha gente esperando el metro, yo me sitúo estratégicamente para encontrarme en el vagón de las mujeres, el metro se acerca y de repente, y no exagero, veo que como a mi alrededor hay cincuenta otras mujeres que quieren entrar por la misma puerta que yo, que he pasado de primera fila a verme rodeada por gruesas mujeres impacientes. El metro, evidentemente, no llega vacío, me encuentro en la estación central, con lo cual hay mucha gente que sube al metro pero que también baja. Así, el metro se detiene, y es el momento de dejar salir a las mujeres que quieren bajar, esto es así en cualquier ciudad excepto en El Cairo donde la máxima que parecen seguir todas estas mujeres es la de "tengo que entrar a cualquier precio". Ese precio evidentemente son los empujones y los insultos. Me dejo llevar por la multitud escuchando sin parar ¡venga, hay que entrar, bajad rápido! y cuando digo que me dejo llevar, lo hago en el sentido más literal de la expresión puesto que más de una vez no he sentido que mis pies tocaran el suelo en el momento en el que subía al metro.
Una vez en el metro todas buscan desesperadas un asiento mientras que las que bajan en la siguiente parada se agolpan frente a la puerta. Yo intento alejarme de la multitud temiendo, llegados a este punto, por mi vida (la multitud puede aplastarte si no vas con cuidado) pero es imposible, así que aguanto estoicamente. Por suerte, son nueve paradas así que el metro se va vaciando poco a poco para convertirse en un lugar aceptable en el que hacer el trayecto hacia el trabajo. En ese momento, una gran mayoría saca de sus bolsos "El Corán" ya que, evidentemente, después de haber insultado a tu hermana musulmana por el gran culo que tiene, una debe purgar sus pecados, sobretodo durante el Ramadán.


Foto: Rush hour in Cairo's metro tomada de la página web http://www.jetpacker.com/image1.html

5 comments:

Anonymous said...

boníssima la moraleja, jeje

Anonymous said...

Jejeje, muy grande, me ha gustado mucho el post. Piensa que cuando llegues aquí serás la reina del metro.

Anonymous said...

Solo espero que no te ocurra lo mismo que en el de Barcelona. Según parece, los convoyes de la línea “roja” viajan al pasado a través de tétricos túneles del tiempo y concretamente, aparecen en el París de mitad del XVIII donde fundados rumores dan testimonio de haber visto a Jean-Baptiste Grenouille, protagonista de la novela de Süskind “El Perfume”, mirando lascivamente a honrad@s trabajador@s de la metalurgia.
Odio llegar al trabajo con ese imaginario Grenouille pegado a mis talones y marchitándome por completo...aaarrggg!!!
Un beso!!

Pescador de Perles said...

No te creas, en Londres las cosas no son tan diferentes!

Mi duda es... cómo se purgan los pecados en el Islam?

Anonymous said...

eo, o el otro dia tuve que esperar 4 metros para poder subir a uno! DE LOCOSSSS

y en transbordo había tanta gente que era como una caravana de coches. de vez en cuando nos quedábamos parados porque no se podía avanzar!